La estrategia en la política
Escrito por Gustavo   
Jueves, 15 de Mayo de 2008 21:51

Se entiende comúnmente por estrategia un enfoque conceptual que determina de forma consciente y por anticipado cuáles son las acciones u omisiones que deben realizarse para conseguir un objetivo determinado.

¿Cuál es el objetivo de un partido político, es decir de los políticos que lo dirigen?

  1. Para algunos será simplemente defender sus ideas, ya sea desde la oposición o desde el gobierno,
  2. para otros será llegar a gobernar para defender las ideas y realizar las acciones que componen su programa electoral,
  3. pero para muchos políticos es también conseguir la mayor cuota posible de poder y de recursos económicos, es decir, mantener o mejorar la calidad de vida de esos políticos.

Los políticos del primer grupo no entienden de estrategias: su comportamiento se rige por la honestidad, la sinceridad y la transparencia. Los políticos de este grupo levantan la voz cuando creen que hay que levantarla, apoyan lo que creen que hay que apoyar y no entienden de componendas. ¿Existen personas así? Por supuesto, María San Gil, Regina Otaola e Itziar Lamaraín.

Los políticos de los últimos dos grupos son indiscernibles entre sí. En primer lugar porque los del último grupo no pueden reconocer abiertamente sus "valores", y deben disfrazarse con un ideario, el que sea, capaz de captar votos. Buscan el poder y el poder precisa los votos y los votos vienen de las ideas que se transmiten. Por otro lado, los políticos del segundo grupo tienden a invertir los valores con los que llegan a la política: inicialmente quieren gobernar para aplicar las políticas en las que creen, pero acaban centrándose en llegar a gobernar, haciendo lo que sea para conseguirlo. De ese modo se convierten, como los del último grupo, en políticos sin principios, capaces de cualquier cosa con tal de llegar al poder. En el caso de estos políticos hablamos de pragmatismo, puesto que no hay principios ni valores, solamente consecución de objetivos: los conceptos de bien y mal de una acción solo existen relacionados con el resultado práctico que se obtiene con ella. Está bien lo que da poder, y está mal lo que lo quita.

También a nivel interno de un partido encontramos estos comportamientos: los que tienen principios y dicen lo que piensan, caiga quien caiga, los que creen tener principios pero callan para no perjudicar su posición en el partido, a la espera de aplicar sus ideas cuando toquen poder, y los que simplemente buscan el poder, y hacen lo que sea, lo que sea, para lograr su objetivo.

En la crisis provocada en el Partido Popular por Mariano Rajoy, su dirigente pero nunca líder, estamos escuchando muchos "argumentos" (algunos más bien consignas partidarias) que son "interesantes". Por ejemplo:

  • se le reprocha a María San Gil que con ella el PP del País Vasco haya perdido fuerza. Lo importante no es si ella defiende unas ideas u otras, bien o mal, sino su éxito electoral. Eso es el pragmatismo.
  • un político del PP dice que "en este complejo país, tan diverso y plural, te ves empujado a pactar". ¿Por qué te ves "empujado" a pactar? ¿Cuál es esa fuerza que te obliga? Tocar poder, porque si realmente quisieras defender algo no lo traicionarías para llegar a gobernar.
  • algunos militantes del PP piden que no se hable de la crisis, que se "imponga la unidad" y que el partido apoye incondicionalmente al actual presidente del partido. Ninguna de esas acciones está encaminada a una defensa de principios y valores, sino de tratar de hacer lo que creen que más opciones electorales da al partido y lo que menos perjudica a la actual casta dirigente del mismo.
  • tras las elecciones algunas personas han dicho "hemos perdido las elecciones. ¿Qué debemos cambiar para ganar las próximas elecciones?". Y la pregunta es, ¿qué clase de político cambia las cosas que defiende y cómo las defiende para mejorar sus expectativas electorales? Muy sencillo, el que no defiende nada. Nada, salvo conseguir el poder, claro está.

Como conclusión, y a mi parecer, los políticos que necesitan estrategias son los mentirosos, amorales y faltos de principios y valores. Las personas sinceras y transparentes no tienen estrategias, tienen principios.

¿Que con este tipo de "idealismos" no se ganan elecciones? Prefiero votar a un partido de políticos honrados que nunca gane unas elecciones que a uno que tiene más posibilidades de gobernar gracias a su habilidad para engañar a la gente. En realidad no lo prefiero, es que al segundo no le voto.

 


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